jueves, 8 de agosto de 2019

"Aún tenemos miedo de un incendio en el bosque de la Vallesa"


El vecindario de la Vallesa reconoce que se realizan limpiezas pero teme que algunas basuras provoquen el fuego.

Levante-emv: Sara García | Paterna 07.08.2019


El gran incendio de la Vallesa cumple este sábado su 25 aniversario. El 10 de agosto de 1994, en una mañana con fuerte viento de poniente, el fuego obligó a hacer una evacuación general de la Canyada, área en el que había 600 chalés. No hubo ninguna víctima humana aunque al menos cuatro perros murieron calcinados. Las casas se salvaron, aunque algunas resultaron afectadas por el fuego y tuvieron que ser reformadas.

Actualmente la ciudadanía que vivió el incendio aún lo recuerda con miedo. «Pasamos mucho estrés. De repente empiezas a ver humo, a la guardia civil diciendo que cogiésemos rápido las cosas y que desalojáramos de inmediato nuestra casa», cuenta Rut Polo, vecina de la Canyada.

«Lo vivimos con mucho temor y caos. Los bomberos no sabían ni donde ponerse para coger agua. Desde ese día, otros incendios que ha habido han sabido sofocarlos mejor», declara Víctor Bosch. Por su parte, Consuelo Pozuelo, que ahora tiene 81 años, estaba bañándose en la piscina cuando de repente escuchó «'¡fuego, fuego!'» y vio humo en el aire. «Solo pedíamos que no le pasara nada a nadie ni a las casas en las que teníamos toda nuestra vida dentro», dice.

¿Puede volver a pasar?
La Coordinadora en defensa de los bosques del Túria realiza constantes actuaciones a lo largo del año para ayudar a mejorar zonas del barranco del Rubio y del resto de la Vallesa, así como el Ayuntamiento de Paterna y la Diputació de València. Clareos en el bosque y la actuación en las franjas perimetrales son algunas de las acciones.

Aún así, el vecindario encuentra «escasas» las intervenciones que se llevan a cabo y cree que «puede haber otro incendio en cualquier momento». «¿Qué si creo que hay posibilidades de que vuelva a haber un incendio? Totalmente. Han limpiado y han clareado para que crezcan más árboles, pero hay mucha madera y cristales por la zona», expresa Rockson. «Las actuaciones son insuficientes. Cualquier día puede haber un incendio y, si es tan grande como el del 1994, nos quitarían un gran pulmón verde».

Ninguno de ellos quiere imaginarse que pueda volver a suceder tal catástrofe. «Hoy en día todo está mejor, hay más limpieza que antiguamente y un cortafuegos efectivo», dice Polo. Sin embargo, son conscientes de que no sería una situación imposible. Por ello, esperan que se tomen más medida de prevención «antes de lamentarlo». Ayer mismo, en la Canyada estaba colocada la bandera roja que anuncia riesgo máxima de incendio.

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